19 abril, 2019 n9u238

“Aymé y el uso compasivo”

Todo paciente diagnosticado con una condición médica degenerativa o en estado terminal tiene el derecho humano a buscar la solución que mejor le ayude a paliar los síntomas que su enfermedad presenta. A esto se le denomina uso compasivo y es un derecho que existe en California desde 1996  bajo la “Ley de Uso Compasivo de 1996 – Prop 215”. En Baja California y en México no existe el derecho al uso compasivo y miles de pacientes que solo buscan una calidad de vida no cuentan con un acceso seguro y legal a la medicina que mejor les funciona.

Aymé es una niña de 7 anos originaria de Celaya, Guanajuato y es una personita muy alegre y con una fortaleza que va más allá de nuestra comprensión. Aymé también es una paciente oncológica que padece de un cáncer cerebral de tipo rabdomiosarcoma esclerosante, el cual es muy agresivo e impredecible. En septiembre del 2018 después de varias rondas de quimioterapia y administración de medicamentos muy agresivos Aymé fue dada de alta prácticamente sin esperanza de vida y con una recomendación de cuidados paliativos en casa. Es difícil ponernos en los zapatos de los padres que enfrentan una situación en la que la medicina les ha fallado y ahora se reducen sus opciones a “métodos alternativos” para intentar mejorar la salud de su hijo.

En casos como Aymé donde ya hay evidencia sustentable que demuestre el beneficio terapéutico de los cannabinoides Cannabinoid receptor 1 – target for treatment of rhabdomyosarcomaCase Study – Cannabis helps boy fight cancer es importante cuestionarnos porque sus papas no pueden tener acceso a una medicina natural que ayude al alivio de síntomas de su hija como la falta de apetito, agotamiento, inflamación, dolor, etc. Creo que todos estamos en la obligación de sensibilizarnos y concientizarnos que la decisión de los padres de Aymé de administrarle cannabis medicinal debe considerarse de uso compasivo y un derecho por conservar la calidad de vida de su hija.  

Si no podemos ser compasivos con personas y testimonios como el de Aymé entonces estamos fallándole a futuras generaciones. Hoy Aymé continúa sonriendo y a pesar de todo pronóstico conserva una vida digna que no tenía hace 1 ano. Cada día ella nos sorprende, nos recuerda el milagro de la vida y nos obliga a valorar el tiempo. En nombre de Aymé y muchos otros pacientes en condiciones similares exigimos una revisión de ley en torno a la salud como derecho humano fundamental y al derecho de uso compasivo.

¡Por una vida digna!

Fundación Loto Rojo, A.C.

19 de abril del 2019

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